Emoción y periodismo en la presentación de Madrid

No era la primera, ni la segunda ni tampoco la tercera. Era la cuarta ocasión en la que me ponía delante del público para hablar de mi novela ‘Los misterios de Río Dulce’. Pero sin duda ha sido una de las más emotivas, no porque estuviera delante de mi gente (que esta ocasión no han podido venir), era porque volvía a la que fue mi casa durante cinco años.

En la Sala Azul del de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid se ha hablado de misterios, de cómo llevar a cabo una novela, de literatura, de inspiración, de ideas que no llegan a completarse, del proceso de creación de un “escritor” pero sobre todo de PERIODISMO.

Esa es una de las bazas por las que volvía a mi universidad: intentar que los alumnos de 2º de Periodismo no sintieran la desesperanza por no saber qué pasará cuando llegue el momento de abandonar el nido y volar solos. Esa es una de las dudas que planea y ha planeado sobre cualquiera que está estudiando, ¿qué nos espera ahí fuera?

La respuesta no es fácil y cuando todo el mundo te dice que la cosa está fatal, el error es comenzar a creer que no hay salida. Siempre hay algo que hacer, una idea por la que apostar y seguir luchando porque ser periodista es una de las profesionales más bonitas que existen; es verdad que nadie nos regala nada pero cuando ves la meta sabes que todo el esfuerzo ha merecido la pena.

Debo dar las gracias a Ángel L. Rubio, mi profesor de Historia del Periodismo Universal (allá por 2011) que me ha invitado a presentar mi libro, ha tenido más elogios de los que merezco y me ha hecho sentir como en casa otra vez; pero sobre todo debo dar las gracias a los alumnos, esos tímidos estudiantes a los que les costaba preguntar y que finalmente han visto que todos hemos pasado por lo mismo.

He descrito mi humilde experiencia, lo vivido a lo largo de una carrera profesional que no ha hecho más que empezar. Conceptos e ideas que espero hayan servido de ayuda y les den el empujón necesario para seguir creyendo en esta bella profesión. Aunque ellos han hecho más por mi que yo por ellos, ver sus caras de interés, su motivación y sus ganas de continuar aprendido me hace ver que hay futuro en esta profesión.

Así que… ¡¡gracias!!

2 Comentarios

  • Jorge marzo 1, 2017 Reply

    Grandes palabras nacidas del corazón y el alma de un gran escritor como es Iván Martínez de Miguel. Su experiencia, saber hacer y “tablas en los escenarios” han debido ser un referente para esos alumnos que se encuentran a las puertas de finalizar su carrera y que ven con más dudas e incertidumbre que nunca cuál será su futuro. Digo “han debido ser” porque me hubiera encantado asistir a la presentación. En cualquier caso, desde la distancia, he podido sentir esa fuerza positiva y energía arrolladora que brotaba de la sala azul de la Facultad de Ciencias de la Información, hogar en el que yo también me formé.
    Para mí, Iván es un ejemplo a seguir de entereza, profesionalidad y dominio, no solo en su propio terreno de juego como es la escritura, sino en la mismísima Escuela de la Vida. Y, es que, además de ser un gran amigo, es un maestro.
    Gracias Iván por tu labor y por inspirar a otros con tus palabras, que a modo de faro, logran proyectar un haz de luz de esperanza entre tanta oscuridad.
    Felicidades, escritor.

  • Juan marzo 2, 2017 Reply

    Uno mata una vez u perro y ya SE llama “mataperros”. Y de ahí que cada quien saque sus propias conclusiones

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