Fringe

‘Fringe’: ficción, ciencia y grandes personajes

Aunque me está costando más de lo que creía, sigo intentando cumplir con algunos de los objetivos seriéfilos que me marqué para el año 2014. Si hace unos meses os hablaba de mi visión sobre la (magnífica) serie ‘Breaking Bad’, ahora me toca desmembrar otra gran ficción de culto que llevaba en mi lista de pendientes mucho tiempo: ‘Fringe’. [Contiene spoilers].

Había comenzado con ella tiempo atrás pero la primera temporada (lo siento) me resultó muy normalita. Un hijo que saca a su padre del psiquiátrico y junto con una jovenzuela rubia resuelven los casos más increíbles. Dicho de esta manera parece un procedimental de manual con un toque ligero de ciencia ficción que ponía las cosas un poco más interesantes.

A medida que avanzan los minutos de metraje nos damos cuenta de que la serie de J. J. Abrams no era tan simple. Según vas descubriendo nuevos misterios te vas enamorando de sus tramas, de sus intenciones principales y sus moralejas sentimentales (que tiene unas cuantas, a cual mejor y más importante). Y te preguntas: ¿Quién es quién? ¿Quién son los buenos y quienes los malos?

Las siguientes temporadas son fundamentales, la serie da un salto cualitativo importante desde el descubrimiento del ‘origen’ de Peter. Así comenzamos a saber más sobre el Otro Lado, ese universo paralelo que había aparecido en contadas ocasiones y empieza a ser cada vez más relevante. Dejarán atrás los episodios autoconclusivos para centrarse en tramas duraderas e independientes en cada lado, un gran acierto.

‘Fringe’ nos ha dejado grandes momentos que no podremos borrar: el secuestro de Walter, las razones por las que Septiembre salva a Peter en el lago, la conexión de Olivia con los experimentos del cortexiphan, su primer encuentro con William en las Torres Gemelas, saber quiénes son los Observadores, la unión de los dos Universos, los personaje Nativos tan diferentes, el tulipán blanco y un larguísimo (larguísimo) etcétera.

No hace falta comentar nada de la última temporada, trece capítulos prescindibles pero necesarios para tener ese final deseado y feliz. Está cargada de instantes dedicados a los fans de ‘Fringe’ (los que hicieron posible su renovación en más de una ocasión) con instantes que recuerdan a casos ocurridos en etapas anteriores. Los Observadores toman el protagonismo y les vemos 21 años después en un mundo totalmente diferente al que dejaron atrás.

Si hablamos de ‘Fringe’ podríamos hablar de ciencia ficción, fantasía, drama e incluso thriller. Pero por encima de esos calificativos se ha demostrado que es una serie de personajes: de Walter Bishop, un tierno, inocente, dulce, divertido, brillante y alocado científico (John Noble es lo mejor), de su hijo Peter (un errático Joshua Jackson), de Olivia Dunham (Anna Torv de rubia o pelirroja) y de padres que harán lo que sea por sus hijos. Al fin y al cabo, así es como comenzó todo y así termino.

  • Artículo publicado originariamente en La Vanguardia.
  • Fecha: 2 de abril de 2014.

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