‘El Ministerio del Tiempo’ busca preservar el pasado

La mid season española viene cargada de buenos estrenos. Si dejamos a un lado al(a)triste de Telecinco, ‘Bajo Sospecha’ ya nos hizo querer darle una oportunidad a las series hechas en nuestro país, confirmando que cuando la maquinaria se pone en marcha sabemos hacerlo bien. Lo que comenzó con la increíble serie policial de Antena 3 lo ha confirmado ‘El Ministerio del Tiempo’.

A España le asusta la ciencia ficción, no creemos en nuestras posibilidades como maestros de este género al comparamos con las series del territorio yanqui; pero ‘El Ministerio del Tiempo’ se estrena cerrando muchas bocas. Se trata de la demostración perfecta donde algo nacional toca esta temática con una trama fantástica, comedia y drama y sigue convenciendo gracias a un argumento legible y bien estructurado. Si se sientan unas bases sólidas, todo funciona por sí solo.

‘El Ministerio del Tiempo’ arranca con tres protagonistas distintos de épocas temporales diversas: un enfermero del SAMUR, la primera mujer universitaria de Barcelona (1880) y un soldado del Tercio de Flandes. Ellos son los nuevos reclutas del Ministerio, una institución gubernamental autónoma y súper secreta que depende del Gobierno. Solo ilustres y reconocidos personajes como Reyes y Presidentes conocen de su existencia.

Su misión es detectar e impedir que cualquier intruso del pasado utilice el conocimiento sobre el curso de la Historia para sacar su propio beneficio. Lucharán para que el pasado no se modifique ya que si cambia eso supondría la transformación del presente. Y entre juegos de palabras y viajes en el tiempo, hemos encontrado uno de los argumentos más atrayente y fantásticos visto en los últimos años (al menos en España).

En cada incursión atemporal observamos la desubicación de los personajes (son de épocas muy diferentes) y una representación muy acertada de la historia de nuestro país. Ello supone una gran documentación por parte de los creadores Javier y Pablo Olivares, con leves toques de humor y guiños constantes a nuestra cultura, nuestras tradiciones y sucesos importantes de relevancia en España. Curro Jiménez, Velazquez, Las Meninas y el parecido de Nacho Fresneda con ‘Alatriste’ suponen un toque de humor acertado y muy necesario.

Rodolfo Sancho y Aura Garrido capitanean la ficción con un correctísimo aplomo interpretativo sin ningún pero. Un gran acierto es rescatar a Cayetana Guillén Cuervo con un personaje homosexual y tan estirado, digno de ver en todos sus sentidos; lo mismo ocurre con Natalia Millán representando a una aceptable ‘villana’. El resto de secundarios cumplen con su función, no destacan en exceso pero mantienen algo el nivel.

De principio a fin la serie es una apuesta perfecta para cualquier amante del género.Cuenta con una fotografía adecuada, unos efectos especiales dignos, unos cromas acertados (gran diferencia con ‘Víctor Ros’) y un avance en los principales problemas de las series españolas: no es para todos los públicos, eliminan de manera acertada la figura de los y su duración es algo más corta. ‘El Ministerio del Tiempo’ ha abierto sus puertas y yo estoy dispuesto a pasar y ver lo que sigue ofreciendo. Así sí. Así sí.

  • Artículo publicado originariamente en La Vanguardia.
  • Fecha: 26 de febrero de 2015.