Natxo López

[Entrevista] Natxo López (‘Pérdida’): «Daniel Grao es el centro de gravedad en una historia que apuesta por los personajes femeninos fuertes»

Entrevista a Natxo López, guionista en comedias tan importantes como ‘7 Vidas’ o ‘La familia Mata’, también ha participado en dramas actuales como ‘Vivir sin permiso’ o ‘Caronte’ y al que le debemos la serie ‘Pérdida’ que firma como guionista y creador

Natxo López sintió la afición del cine gracias a su padre y aunque empezó a estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones, pronto supo que no era su sitio. Ha trabajado como guionista en grandes comedias españolas como ‘7 Vidas’, ‘La familia Mata’ o ‘Con el culo al aire’ pero también se desenvuelve muy bien en el drama y el thriller. Ha estampado su nombre en ficciones como ‘Hispania, la leyenda’ y más actualmente en la segunda temporada de ‘Vivir sin Permiso’ o ‘Caronte’. Le debemos la serie ‘Pérdida’ de la que es creador y guionista y ha encandilado al público y a la crítica de manera positiva. Hemos tenido el placer de hablar largo y tendido con él para repasar sus inicios, su trayectoria y sobre todo sus últimos proyectos en televisión. ¡Todo esto es lo que nos ha contado!

  • Pregunta obligada, ¿cómo nació esa pasión por escribir? ¿siempre has querido ser guionista y dar vida a grandes historias? 

Yo era uno de esos niños un poco pesados que veían una película y sentían la necesidad de contársela a todo el mundo. Y también era muy curioso; quería entender cómo funcionaban las cosas. Igual que destripaba los juguetes para descubrir sus mecanismos, a partir de una cierta edad empecé a intentar comprender, por ejemplo, por qué un gag era gracioso, o cómo estaba estructurada una historia. Mi afición al cine se asentó a través de mi padre, que es un magnífico pintor que me transmitió una visión más estética de las películas, además de un enorme colección de VHS con largometrajes clásicos que grababa de la tele, y que permitieron mi primer acercamiento a un cine más “serio”.

De adolescente empecé a escribir historias y a participar en grupos literarios. Sin embargo, estudié ciencias puras y empecé la carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones. A los dos meses ya me había dado cuenta de que aquello no me llenaba demasiado -y que había que estudiar mucho- y les dije a mis padres que quería pasarme a Comunicación Audiovisual, lo que suponía perder un año de carrera, además de trasladarme de una universidad pública a una privada, bastante más cara. Pero ellos fueron muy comprensivos e hicieron el esfuerzo. Por suerte, el tiempo ha demostrado que fue una buena decisión. Uf.

  • Has firmado episodios de comedias tan conocidas como ‘7 Vidas’, ‘Con el culo al aire’ o ‘La familia Mata’, ¿es más complicado hacer reír al espectador o que se emocione con una serie? 

Mucho más complicado hacer reír. La efectividad de la comedia depende de un montón de engranajes que tienen que trabajar en común; si falla uno, el chiste no funciona. No sólo es el guión; es la interpretación, el montaje, el vestuario, el timing… cualquier elemento desacertado puede arruinar un buen gag.

Pero, además, es que una comedia que no funciona es mucho más catastrófica que un drama o un thriller fallidos, porque la comedia demanda una reacción muy concreta y palpable. Una sala llena de espectadores en silencio sólo es una imagen terrible si están viendo algo que se supone que debería hacerles reír.

  • Te has desenvuelvo tanto en drama (como con ‘Hispania, la Leyenda’) como la comedia, ¿en qué género te sientes más cómodo? 

Depende de la historia en concreto, me puedo entusiasmar con distintos géneros, o aburrirme soberanamente escribiéndolos. En los últimos tiempos me siento más cómodo escribiendo thriller o drama, porque me da la sensación de que nuestra ficción ha dado más pasos adelante en esos géneros, que ahora mismo te permiten una mayor libertad creativa y estilística.

En comedia a mí me gustan las cosas bastante bestias, con un poso de crítica y con figuras narrativas más arriesgadas. Y cortas, claro. Y eso durante años ha estado fuera de nuestras producciones. Ahora, al fin, empezamos a ver comedias más interesantes, principalmente en las plataformas. De hecho, uno de los proyectos más interesantes en los que trabajo es una comedia brutal que estoy seguro que va a entusiasmar a mucha gente. Pero no puedo hablar de ella; y mira que me gustaría…

  • Centrándonos en el presente, has formado parte de algunas de las grandes series del panorama nacional. ¿Cómo ha sido tu aventura en la segunda temporada de ‘Vivir sin permiso’? 

Yo soy un guionista con una larga trayectoria como freelance. O mercenario, como prefieras llamarlo. Me llaman mucho para escribir series de otros, cosa que me parece estupendo porque significa que les gusta cómo escribo, y además me permite poder elegir los trabajos que me apetecen y aprender de compañeros que escriben de manera diferente.

En “Vivir sin permiso” tuve la suerte de trabajar con David Bermejo, que coordinaba los guiones de la segunda temporada y que es un magnífico guionista y un gran amigo. Ambos empezamos juntos en el oficio hace 20 años, en “7 vidas”. Así que trabajar con él siempre es una buena experiencia, porque al final esto depende mucho de la calidad humana de la gente con la que colaboras, no sólo del proyecto.

Pero es que además “Vivir sin permiso” es una serie que te permite jugar mucho con el género y con los personajes, muy apetecible para escribir. Y encima tiene un gran equipo técnico y artístico detrás. Y claro, eso hace que luego en pantalla las cosas queden muy bien, lo que también es importante. Yo escribí dos capítulos, el segundo y quinto de la temporada, que tenían dos tramas muy claras y potentes, y cuyo resultado en pantalla creo que fue magnífico.

Me quedo con una escena pequeñita pero muy divertida del capítulo 5, en la que Ferro le dice a Nemo, dentro de un coche, que él es un actor de la hostia, “el Luis Tosar de Oeste”, y los dos acaban descojonándose juntos. En el guión decía Humphrey Bogart, pero quedó mucho mejor la morcilla de Luis Zahera, que es un tipo muy divertido improvisando. Pero la escena estaba ya planteada en el guión, con dos personajes muy jodidos que se ríen después de un momento de mucha tensión. Esos detalles humanizan a los personajes y hacen que todo lo que pasa en una serie sea mucho más interesante y atractivo para el espectador. Para conseguir esos momentos escribimos los guionistas.

  • ¿Es más fácil escribir con un material que ya llega un recorrido previo en televisión o empezar algo desde 0? 

Depende de cada uno y de cada proyecto. Yo estoy acostumbrado a adaptarme a tonos e historias ajenas, lo he hecho muchas veces y lo llevo bien, excepto cuando es una historia que ves desde el principio que no funciona por ningún lado. A veces me he visto en la necesidad de tener que enderezar proyectos con esos problemas de partida, y tienes que tirar de oficio para intentar darle sentido a un relato que hace aguas desde el planteamiento. Es algo que me ha pasado varias veces en mi carrera, y es una labor siempre jodida, que luego no siempre se ve recompensada ni reconocida.

Crear una historia desde cero es complicado y lleva más tiempo porque exige más reflexión. Pero yo lo prefiero, porque sé que luego voy a escribir algo en lo que creo y cuyo tono e intenciones conozco bien, y que tiene sentido narrativo.

Lo que es difícil de verdad en nuestro oficio no es crear, es vender. A veces nos culpan a los guionistas de las series que se hacen, pero es que ésa no es una decisión nuestra. Es como culpar a los arquitectos de que no se hagan más puentes. Nosotros podemos hacer propuestas más o menos atrevidas, pero son las cadenas y plataformas las que criban y deciden qué se produce.

  • En ‘Caronte’ has sido el guionista principal, ¿qué nos vamos a encontrar en esta serie que ya ha estrenado en exclusiva Amazon Prime Vídeo? 

“Caronte” es una creación de Verónica Fernández. Es una serie que ella tenía en la cabeza desde hace muchos años y que ha levantado con mucho esfuerzo. A mí me llaman cuando había ya cinco capítulos escritos; Verónica tenía más proyectos en marcha y no podía seguir supervisando el resto de la temporada. Así que me contratan como coordinador y aterricé en la serie con un poco de precipitación, intentando mantener todo lo bueno que tenía la propuesta, a la vez que era necesario ir definiendo las líneas que conducirían hacia el final de temporada.

El sexto capítulo, que ya estaba planteado cuando entro, es el primero que tengo que escribir, junto a mi compañero Mikel Barón, y es uno de los más difíciles, pero también de los más interesantes de la serie. Toca el tema del maltrato machista, un asunto muy delicado y que además en este caso afecta directamente al protagonista, a través de su hermana agredida, sacando en él una violencia que tiene resonancias, precisamente, con aquello que la detona.

Creo que es uno de los mejores capítulos de la temporada. Por supuesto, por la labor de los actores y del director a la hora de abordar unas secuencias muy delicadas, pero también por la apuesta decidida que se hizo por contar las cosas sin paños calientes, dándole relevancia a los detalles personales que se viven en las horas posteriores a una agresión machista. Ahí he de romper una lanza por Telecinco, que nos pidió con claridad que fuéramos valientes y entráramos en el tema sin miedo, sin distraernos con tramas secundarias, y dándonos libertad para expresar un punto de vista valiente y abiertamente feminista.

Se habla mucho de la valentía y modernidad de los proyectos de las plataformas de pago, pero últimamente tengo la sensación de que es una valentía que a menudo se queda en lo formal. Muchas de las series que producen en España tienen un carácter, por llamarlo de alguna manera, “escapista”. Son thrillers, históricos, comedias… que pueden tocar de manera tangencial temas actuales, pero que no suelen entrar de lleno en problemáticas de la calle, como sí he visto en series que me encantan como “Unorthodox” o “Unbelievable”, por poner dos ejemplos recientes.

Más allá de los aspectos mejorables que tiene “Caronte” (que soy consciente de que los tiene, el primero la duración), éste es para mí uno de sus grandes valores: que a través de los casos procedimentales judiciales aborda cuestiones candentes y polémicas que vemos día tras día en nuestros barrios.

  • ¿Ha sido muy exigente el proceso de creación de los guiones que componen la primera temporada de ‘Caronte’? 

Fue muy complicado. Para mí, además, porque aterrizo en una serie que ya se está grabando, y eso significa que los guiones tienen que salir sí o sí, para no parar la producción, además de encargarme de redactar las separatas inevitables cuando estás en rodaje.

Hubo muy poco tiempo para escribir los capítulos y para documentarse. No es en absoluto la mejor manera de trabajar, pero yo ya iba a avisado de que ése era el reto, y creo que, teniendo en cuenta todas las circunstancias, cumplimos razonablemente bien. Ahí tuvo mucho que ver la buena relación con Telecinco, así como con el productor ejecutivo, Alberto Carullo, un productor de gran talante que tiene mucho respeto por la labor de los guionistas y confió mucho en mi trabajo.

  • Además, eres el creador y guionista de ‘Perdida’, una de las grandes apuestas de Antena 3 para esta temporada. ¿Cómo es la serie? 

“Perdida” es una serie poco convencional en abierto. Empezando porque la mayor parte de ella se rodó en Colombia, algo impensable hace sólo un par de años. Y, segundo, porque en Atresmedia desde el principio nos transmitieron que querían una serie que diera pasos adelante en la ficción generalista, de narrativa y lectura moral más compleja.

“Perdida” tiene una apuesta clara por los relatos cruzados que se complementan y alimentan, en diferentes culturas y momentos temporales. La idea era hacer una serie con elementos narrativos y visuales “de calidad”, pero sin perder el carácter adictivo de la mejor televisión en abierto. Y creo que la mezcla funciona. El público que la ha seguido nos ratifica que la serie engancha, y los críticos han hecho una lectura unánimemente positiva, lo que nos está dando grandes satisfacciones.

  • El guion, los escenarios, la ambientación y sobre todo los actores, ¿fue difícil dar con los interpretes correctos para los papeles protagonistas? 

Fue un trabajo duro para el equipo de casting, sí. Muchos meses y muchas pruebas, en España y Colombia. Pero mereció la pena; “Perdida” tiene un reparto fantástico, muy equilibrado, y en el que se ha conseguido una conexión muy natural entre el elenco español y el colombiano. Más la mexicana Adriana Paz, que está maravillosa. En principio el personaje de Angelita estaba planteado como colombiana, pero cuando nos propusieron a Adriana decidimos hacerla mexicana para no tener que obligarla a forzar su acento. Merecía la pena.

Daniel Grao es el centro de gravedad primigenio en una historia que apuesta con decisión por los personajes femeninos fuertes. Verónica Velásquez, Ana María Orozco, Carolina Lapausa, Melani Olivares o la propia Adriana Paz han hecho un trabajo magnífico. Se comen la pantalla, sin desmerecer para nada la labor de todos sus compañeros.

  • La crítica ha elogiado el ritmo y buen resultado de la serie; sin embargo, las audiencias no han acompañado en abierto, ¿crees que el modelo de televisión convencional debe cambiar y apostar más por la televisión de pago? 

Creo que la televisión en abierto tiene y seguirá teniendo su espacio y su relevancia. Lo importante, creo yo, es que adecúes tu estrategia a cada producto. “Perdida” no sólo tiene características que la acercan más al VOD, donde va a tener su espacio, sino que además es una serie que, de partida, ha echado a mucha gente para atrás, al considerarla “otra serie de niñas desaparecidas”.

Yo reconozco que cuando Alberto Carullo me llamó para hacerla y me contó la premisa pensé lo mismo. Pero dándole vueltas empecé a buscar posibilidades que ofrecía el detonante. Y llegué a la conclusión de que, por un lado, me iba a permitir explorar esa narración desestructurada con multiplicidad de puntos de vista que ya he utilizado en trabajos míos previos. Y también me ofrecía la posibilidad de abordar un tema que a mí me pone mucho como escritor, que es el de la mercantilización de los seres humanos, un asunto que trato en uno de los largometrajes con guión mío que se rodarán cuando pase el apocalipsis.

Teniendo en cuenta todo esto, creo que “Perdida” debería haberse promocionado más y con más pedagogía, y que se podría haber aprovechado el apoyo que ha quedado demostrado que tiene entre la comunidad de críticos televisivos. La serie no se llevó a mi querido Festival de Vitoria, ni a los MIM, ni se hizo un prestreno. Tampoco se invitó a los protagonistas al Hormiguero, el programa estrella de la promoción dentro del grupo. Es cierto que tampoco ayudó mucho que tuviéramos en contra “La isla de las tentaciones”, el pelotazo del año en un canal como Cuatro que normalmente no compite, así como los extraños horarios y cortes publicitarios que hemos sufrido. Desconozco los motivos de que todo eso fuera así, y no trato de obviar nuestra parte de responsabilidad en la falta de conexión con el público, que la tendremos, pero es evidente que, si la gente no se entera de que ponen algo en la tele, no lo van a ver.

  • ¿Te gustaría que hubiera una segunda temporada de ‘Perdida’? 

Sí me gustaría, claro, está ya planteada en mi cabeza. Yo confío en que puede haberla, porque a la primera temporada todavía le queda mucho recorrido por delante para demostrar sus virtudes.

  • Aunque has desarrollado tu carrera más en televisión que en cine, ¿volverías a escribir otra película como ya hiciste con ‘El Jefe’ o ‘Acantilado’? 

Sí, claro. De hecho, tengo varios guiones en marcha. Están en distintos momentos de desarrollo; algunos se rodarán antes que otros, aunque ahora con la pandemia los plazos del cine se van a ver obviamente afectados.

  • Y por último, ¿qué es lo próximo que veremos de Natxo López? ¿en qué estas inmerso ahora mismo y que puedas contarnos? 

Poca cosa puedo contar, hoy en día la mayoría de los proyectos tienen fuertes cláusulas de confidencialidad. Sólo puedo deciros que trabajo en un par de proyectos muy estimulantes de series para plataformas, y en varios guiones de cine. Algunos de esos proyectos los estoy trabajando codo a codo con el director Jorge Dorado, que es un tipo estupendo y con el que tengo muchas ganas de hacer más y más cosas.

Lo cierto es que, durante el confinamiento, el desarrollo de proyectos es una de las labores del sector que pueden seguir en marcha sin problema trabajando desde casa. Yo estoy escribiendo más que nunca, no puedo quejarme.

Durante estas semanas muchos espectadores se han sentido acompañados por la ficción audiovisual, que demuestra también cumplir con una labor social importante. Pero no olvidemos que esta crisis va a golpear muy duro a profesionales del sector audiovisual y cultural que han tenido que detener su actividad, que seguramente no podrá reanudarse hasta dentro de meses. Es fundamental que las administraciones sean conscientes de las particularidades de un sector con altísima precariedad y temporalidad, y que busquen la manera de apoyar a sus trabajadores, porque estamos hablando de muchísimas familias que se van a ver afectadas y van a sufrir un auténtico vía crucis para poder salir adelante.

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