Recuerdos

Recuerdos

Somos las experiencias que hemos vivido, las que hemos amado, llorado, reído y compartido. Nuestra vida está compuesta por una suma de recuerdos que se acumulan día tras día, año tras año, vivencia tras vivencia. Son de las posesiones inmateriales más preciadas que tenemos, y que llegan a nuestra mente cuando más los necesitamos para advertir los pasos a seguir sin cometer errores.

Somos esa persona que sufre un desengaño por primera vez, observa con atención la primera traición, la primera historia de amor que termina, descubre el ansia de poder de la gente o como el egoísmo puede ser el gobernante de sus vidas. Pero también nos convertimos en los valientes que nos reponemos, afrontamos la realidad, seguimos adelante y avanzamos sin temer el pasado y luchamos por el futuro.

Somos los que encuentran el amor y lo pierden, los que dicen adiós a amigos que no eran tan amigos, los que despiden a conocidos que han formado parte de un momento puntual y olvidamos con rapidez; pero también somos aquellos que abren la puerta a conocer nuevas caras, nuevos lugares, nuevas experiencias y nuevos retos, porque nuestra riqueza se amplía al mismo tiempo que nos empapamos de las lecciones de otros.

Somos los que hemos aprendido de cada una de esas personas que nos hemos encontrado en el camino, algunos para quedarse, otros para enseñarnos y la mayoría de los que instruirnos. Y adquirimos los conocimientos que mejoran nuestra voluntad, nuestra valentía, nuestras ganas de vivir y la manera de exprimir la vida al máximo como si se fuera a acabar en un segundo. Todos aportan algo, bueno o malo, mejor o peor y dejan una huella en nuestra alma.

Somos los que compartimos nuestros miedos, nuestros anhelos, nuestras preocupaciones y nuestros temores más profundos y aprendemos a calmarlos y mantenerlos a raya para que no dominen nuestra vida. Somos los que hemos visto sufrir, llorar y perder a seres queridos, pero nos hemos mantenido a su lado, al pie del cañón cuando su dolor se volvía insoportable y necesitaban una cara conocida con la que evadirse de su pesar.

Somos de los que intentan pensar en positivo a pesar de los mazazos de la vida, de la injusticia del mundo y la maldad vista en cada rincón del planeta. Porque de nada sirve preocuparse de aquello que no tiene remedio o no puedes cambiar; hay que mirar más allá y buscar soluciones, métodos para cambiar las cosas de una vez por todas y no volver a repetir los errores del pasado.

Somos la recolección de cosas que compartimos: esos viajes por el mundo donde enriquecerte de culturas, pensamientos y visiones de la vida tan diferentes; esas aficiones que te permiten ensamblar nuevos debates y a las que en algún momento les has dedicado más tiempo del necesario; esas conversaciones donde buscarte a ti mismo sin saber muy bien el rumbo del trayecto; o esos sueños que tras mucho tiempo luchando, terminan por cumplirse.

Somos los que recordamos con anhelo una época mejor donde todo parecía más sencillo. Cuando las preocupaciones se medían en tazos, sugus y canicas y nos divertíamos sin temer las responsabilidades; donde casi todo te sacaba una sonrisa y te sentías feliz rodeado de los tuyos sin necesidad de medir la alegría en likes o RT; a veces preocupándonos en exceso por cosas que no tenían importancia y por las que creíamos que se acababa el mundo. Y no fue así.

Somos nuestros recuerdos familiares más arraigados comiendo paella los domingos en casa de los abuelos, las confesiones con tus primas, los juegos de mesa con todos tus tíos, las escapadas anuales a comer y bañarse junto al río, y las reuniones donde se celebraba absolutamente todo y donde la tarta era capaz de arreglar el día más triste y poner la guinda del pastel en el día más alegre.

Qué pasaría que si dentro de un día… o dos… o tres… no pudieras recordar aquello que te ha hecho ser la persona que eres hoy en día; y esos  recuerdos de una vida entera comenzaran a difuminarse en tu memoria como si alguien los hubiera agitado para ponerlo todo del revés. Y es que somos lo que recordamos… y no somos nada sin nuestros recuerdos.

Un comentario

  • Jorge febrero 5, 2019 Reply

    Los recuerdos forman parte de nosotros…de nuestra esencia. Sin ellos, no seríamos lo que somos ahora. Me ha encantado tu reflexión sobre esos fragmentos de nuestro pasado, porque verdaderamente tus palabras se han convertido, por unos instantes, en portal con el que he viajado atrás en el tiempo.
    Tienes mucha razón en lo que dices, especialmente en que somos los que compartimos nuestros miedos y preocupaciones y aprendemos a calmarlos, aunque algunos todavía estemos en el proceso… Me ha emocionado también la referencia a los recuerdos de momentos que hemos vivido con nuestros familiares y amigos, porque al fin y al cabo son ellos los que han enriquecido nuestro mundo y nos han apoyado en el nada fácil camino de la vida.
    Gracias por compartir estos pensamientos con tan buena prosa, porque sin duda te hacen plantearte lo compleja y maravillosa que es la existencia.

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