Reflexion - 2018

En 2018 he aprendido…

Un año más nos despedimos de un año que ha quedado atrás sin apenas darnos cuenta. Un 2018 que ha venido cargado de sorpresas, momentos increíbles, de situaciones que olvidar y otras de las que aprender. Como cada año, en los primeros días de 2019 es el momento perfecto para echar la vista atrás y observar con detenimiento todo lo que hemos vivido, aprendido y sentido en los últimos 365 días del año.

He aprendido… que hay que ser egoísta. Cuando pones por delante de ti a muchas personas, te dejas impregnar por sus problemas, sus historias y sus objetivos, quedando en un segundo o tercer plano. Es recomendable ser tú el que va primero, el que quiere llegar a la meta porque cuando estás bien y piensas en ti (un poquito más), es el momento el que puedes ayudar a los demás de la mejor manera posible.

He aprendido… que tenemos que vernos más. De poco sirven los  “no tengo tiempo”, “estoy muy cansado” o “quedamos otro día”. Son parte de nuestro vocabulario, de nuestro día a día y sin embargo pasamos más tiempo pegados a alguna pantalla que estando con las personas de nuestro entorno.  Este año y los que vienen seguiré intentando separarme un poco más de las redes sociales y acercarme a las personas que están a mi alrededor. Ellos son los que realmente importan.

He aprendido… que los verdaderos amigos no se van. Da igual que vivan en el edificio de al lado, en otra ciudad a o kilómetros de distancia. Al final los verdaderos amigos nunca desaparecen porque da igual el tiempo que pase sin verles, cuando volváis a quedar te darás cuenta que es como si no hubiera pasado tiempo. Seguiréis contando batallitas, haciendo las mismas bromas y poniéndoos al día sobre las novedades que hay en vuestras vidas.

He aprendido… que viajar enriquece el alma. Es una actividad que sigo desarrollando desde hace años y cada vez se vuelve más importante en mi vida. Conocer nuevas culturas, nuevas tradiciones y nuevos lugares es una manera de abrir tu mente y regresar a tu hogar con ideas renovadas. En 2018 he tenido la suerte de conocer más mi tierra viajando a la ruta de los Molinos de Castilla-La Mancha, Albacete, Cuenca y otros lugares de Guadalajara, también a Bilbao, Aranda de Duero, Amsterdam y Tenerife.

He aprendido…que no hay que tener miedo a los cambios. Las situaciones se transforman cuando menos lo esperamos, a veces para bien y otras para mal. En ocasiones te arriesgas y tropiezas y en otras, te lamentas por no haberlo intentado. Somos seres con la capacidad para sentir y aunque tengamos miedo, hay que intentar adaptarnos a esos cambios para que formen parte de ti de la manera más positiva posible. El miedo no es buena compañía, te frena y no te deja avanzar.

He aprendido… que el tiempo es oro. Cuando nos queremos dar cuenta se ha pasado otro día, otro mes, otro año y no hemos vivido como quisiéramos. Antes de que sea demasiado tarde, plantéate cómo estas invirtiendo tu tiempo. Seguro que comprobarás que hay determinadas situaciones que no te hacen feliz y son esas las que tienes que eliminar de tu vida. Porque cuando te quieras percatar puede ser demasiado tarde y no quieres mirar hacia atrás y darte cuenta que has invertido mal tú tiempo.

He aprendido… que los sueños terminan por cumplirse. No es algo extraño, desde hace tiempo que cumplir metas, objetivos y desarrollar proyectos de vida se han convertido en sueños por cumplir. Sin embargo, el destino tiene un peculiar sentido del humor y a veces lo que está en tu cabeza acaba materializándose de una manera que nunca hubieras imaginado. Y por el contrario, algo esos sueños se cumplen, se disfrutan y se exprimen al máximo.

Un comentario

  • Jorge enero 2, 2019 Reply

    Un año más, me ha encantado tu reflexión. Tus palabras son capaces de abrir una ventana a una realidad que muchos de nosotros no queremos ver o estamos demasiado dormidos o despistados como para darnos cuenta.
    Lo cierto es que comparto muchas de las lecciones que has aprendido. La vida es una escuela y como tal nosotros como alumnos que somos hemos de evolucionar para pasar cada nuevo curso con nota hasta graduarnos y sacar la mejor parte de nosotros.
    Totalmente de acuerdo en que hay que pensar en uno mismo. Aunque pueda quedar mal decirlo, lo cierto es que hay que ser egoísta para ser altruista, pues solo cuando tú estás bien es cuando puedes ayudar a los demás. Esta lección la aprendí no hace mucho y es totalmente cierta.
    Igualmente importante es saber aprovechar el tiempo al máximo y no arrenpentirnos de lo que podríamos o no podríamos haber hecho cuando ya sea demasiado tarde.
    Pero, indudablemente, uno de los pilares más importantes en nuestro camino son los amigos….esos hermanos ( no de sangre, pero sí de alma) que han llegado a nuestra vida y por los que merece la pena luchar.
    Seguro que 2019 está lleno de nuevos y maravillosos aprendizajes, de los que espero seguir siendo testigo a través de tus reflexiones. Gracias por abrirnos los ojos y gracias por compartir lo que muchos de nosotros (yo incluido) todavía estamos en proceso de aprender.

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