Todo pasa. Todo cambia. Todo llega

Todo pasa. Somos seres racionales, organismos que pensamos con la cabeza y tenemos la capacidad de elegir, el libre albedrío. Muchas veces esa opción no la escoge el cerebro, si no el corazón, ese órgano capaz de volver nuestras vidas del revés sin apenas darnos cuenta.

El sufrimiento por la pérdida de un ser querido, la traición de un amigo, la enfermedad de un familiar, la ruptura con una pareja, la agonía por una situación en la que no puedes hacer nada, las ganas de conseguir algo que no llega… son sentimientos que debemos guardar en lo más profundo de nuestro ser. Todo lo que sentimos y lo que aprendemos de cada una de las situaciones nos hace evolucionar y ser las personas de hoy en día. Solo hay que ser conscientes que esos sentimientos al final desaparecen y todo pasa… quedando solo el recuerdo.

Todo cambia. Hay  pilares en la vida de las personas que son indispensables: salud, amor, amistad, dignidad, respecto, enseñanza, familia, orgullo… cada uno tiene los suyos y cada uno debe valorarlos como se merecen. Lo erróneo es pensar que uno de esos pilares tiene más importancia que el otro, ahí es cuando todo cambia.

Hay aspectos inalterables y aspectos a los que en un determinado momento les podemos dar un valor mayor del que tienen. Lo malo de sobrecargar un pilar es darte cuenta que puedes perder otro al mismo tiempo. Pero al final es una estructura resistente, un cumulo de situaciones aguantan su peso y aunque pueden ir variando, te das cuenta de que todo cambia o puede cambiar de un instante a otro. Porque no queremos lo mismo con 15 años que con 30, ¿verdad?

Todo llega. La vida no es un camino fácil, hay muchas trabas, personas, situaciones y sentimientos que se pondrán en tu contra para complicarlo todo. Cada una tiene su aprendizaje, cada historia cuenta con una moraleja que debes interiorizar porque sin ese tipo de experiencias, la vida se quedaría vacía y sin sentido.

Cuando apenas te das cuenta todo aquello que estabas deseando que sucediera, aquello que te quitaba el sueño por las noches, aquellos por lo que peleaste a lo largo de tu vida y que pensabas que nunca iba a pasar… se habrá cumplido. A veces solo hace falta esperar un poco más o un poco menos, pero al final del camino solo echarás la vista atrás para saber que todo llega. Cuando todo lo que esperabas empieza a cumplirse, solo puedes hacer una cosa: ¡disfrutarlo!

Un comentario

  • Jorge junio 18, 2018 Reply

    La vida es una escuela, donde todos tenemos que aprender diferentes lecciones. Pero lo que realmente nos hace evolucionar y seguir creciendo es aprender a no repetir los mismos errores. Aunque muchos de nosotros no seamos conscientes, contamos con grandes maestros a nuestro lado, pero la mayoría de las veces no somos capaces de verlos. No hace falta irse demasiado lejos para encontrarlos, pues las personas de nuestro entorno como los amigos o familiares pueden llegar a serlo.
    Gracias por esta reflexión tan profunda y certera de la vida.
    Cómo son las cosas, que leyendo este texto me he encontrando a un gran maestro detrás de cada palabra. Espero que sigas compartiendo estos y otros muchos pensamientos. Nos hacen ver una realidad que forma parte de lo más intrínseco del ser humano en la que muchas veces no nos paramos a pensar, sumidos como estamos en la rutina del día a día.

Deja un comentario