‘La casa de papel’: una apuesta audaz por la ficción nacional

Desde hace algunos años España ha demostrado estar en la élite de creación televisiva de calidad. Es posible que anteriormente nadie hubiera dado un duro por las ficciones de nuestro país, sin embargo la llegada de ficciones como ‘Vis a Vis’, ‘El Ministerio del Tiempo’ o ‘Sé quién eres’ han expuesto al mundo que se puede apostar fuerte por la marca España sin temor a avergonzarse.

El estreno de ‘La casa de papel’ es el ejemplo perfecto para hacernos que no tenemos nada que envidiar a las series británicas y estadounidenses y si nos ponemos las pilas somos capaces hasta de igualarlas. Marcamos la diferencia cuando nos olvidamos de los clichés de siempre, de los manidos estereotipos sociales, del quedar bien con todo el mundo y diversos “males” que siempre han aquejado a las series hechas en España.

Lo mejor de enfrentarse a ‘La casa de papel’ fue no saber de qué iba, no haber planeado sentarme a verla desde hace semanas ni siquiera haber observado ni leído nada más a allá de los simples teasers de televisión. Tal vez esa sensación “virgen” ante una ficción ha hecho que la capacidad de sorpresa sea mayor que cuando una serie se anuncia por megáfono y estamos todos con cien ojos deseando verla.

Atresmedia Televisión y Vancouver Media producen esta serie donde el argumento varia respecto a lo cotidiano, centrándose especialmente en los ladrones en lugar de los policías. Un thriller donde no se puede dejar pasar la increíble realización técnica, en especial la fotografía con planos que recuerdan a míticas películas policiacas y una banda sonora capaz de envolverte y meterte de lleno en la acción.

Y entonces llegamos a la historia del mayor atraco jamás contado, o al menos ese es el eje de unión con el que arranca la serie. Un atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, un profesor que orquesta la operación y unos ladrones que se unen sin nada que perder pero con mucho que ganar. Especialistas en diferentes aspectos del delito que recuerdan un poco al reclutamiento de George Clooney en ‘Ocean’s Eleven’.

Pese a la larga duración del episodio piloto (1 hora y 20 minutos), es de las pocas que no se hace larga ya que se ha rodeado de una aura de misterio, intriga y acción muy bien llevada desde el minuto 1. La presentación de los personajes posiblemente sea una de las mejores realizadas en mucho tiempo, un acierto que se suma a centrar la trama y la narración en off en el personaje de Ursula Corberó (alias Tokio) que vuelve a sobresalir en su actuación.

No es la única, del primero al último, ‘La casa de papel’ ha escogido conscientemente a su casting de intérpretes para dar vida a policías, ladrones y rehenes, alejándose por fin de las series familiares con niños-insoportables-con-tramas-estúpidas. Álvaro Morte, Pedro Alonso, Paco Tous o Alba Flores son algunos ejemplos destacados pero no podemos pasar por alto también a Miguel Herrán, Itziar Ituño o María Pedraza.

La serie es capaz de ofrecerte un coctel explosivo de impresiones en la que no sabes qué va a pasar, en el que esperas que algo ocurra y sea capaz de sorprenderte para degustar esta refrescante nueva sensación. Así es ‘La casa de papel’: vibrante, emocionante, entretenida, audaz y una gran apuesta por la ficción española que dejará el panorama nacional muy muy muy alto.

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