Nuestro tiempo

“Me falta tiempo”, “necesito tiempo” o “no tengo tiempo” son algunas de las frases más recurrentes que hemos pronunciado en algún momento. Comúnmente la vida nos hace no ser conscientes que nuestro tiempo es algo muy destacado, pasados los años se convierte en lo más importante del mundo y a veces no nos damos cuenta hasta que es demasiado tarde.

Pasamos la vida preocupados por el tiempo. Cuando éramos jóvenes porque no sabíamos qué nos depararía el futuro y nos preguntábamos por ese futuro que veías lejano y ha llegado para quedarse. Qué harías, dónde vivirías, qué estudiarías, a quién conocerías, en qué trabajarías, con quién compartirías tú tiempo… respuestas que poco a poco van encontrando respuesta y una estabilidad que quizás no esperabas.

Nos preocupamos por el pasado… por aquello qué hicimos y que sigue atormentándonos hoy en día. Como humanos que somos, hemos cometido errores, errores que para bien o para mal nos perseguirán para siempre. Sin embargo es hora de “olvidar” el pasado, de no anclarse en lo que pudo ser o pudo ocurrir ni lamentarse por esos fallos porque éstos te han hecho ser quién eres hoy en día. Y eso es lo que cuenta.

Todo lo que nos queda es vivir el presente y aún así no estábamos contentos. Jamás tenemos tiempo para hacer nada, estamos centrados en mil cosas y no hacemos lo que realmente queremos hacer. Ni con un día de 48 horas valoraríamos lo preciado que es nuestro tiempo y no disfrutaríamos del día a día como debemos hacerlo: exprimiendo cada momento como si fuera el último.

Trabajos, amigos, parejas, familia, compromisos… cada parte tiene un lugar relevante en nuestra vida, pero ¿es todo importante? Quizás va siendo hora de poner en una balanza aquello que tienes y de apreciar lo que sinceramente nos hace felices. Una vez tengamos claro qué queremos, será más fácil apostar por ello y poner nuestras ganas para conseguirlo, para disfrutarlo y amarlo por encima de todo.

Es hora de explicar a la gente que te rodea que no vas a hacer cosas que agotan tu paciencia perdiendo el tiempo en algo que no te hace feliz. Que estás harto de mantener compromisos solo por “quedar bien” cuando el resto de la gente no se preocupa por hacer lo mismo, que si ellos no lo hacen, tú tampoco vas a molestarte en invertir tu esfuerzo en ello.  Que no quieres que llegue un momento en el que lamentarte por las cosas que no hiciste por culpa de ese escaso tiempo que te tenía “atado”.

  • Si quieres ir al cine, ves con quién quieras y cuando quieras…
  • Si quieres ir al gimnasio, pasa allí las horas que creas necesarias…
  • Si quieres dejar tu trabajo, abandona antes de convertirte en alguien que no quieres ser…
  • Si quieres hablar con alguien, hazlo aunque lleves tiempo sin hacerlo…
  • Si quieres expresar tus sentimientos a viva voz, no te sientas avergonzado por ello…
  • Si quieres tener una vida, aprende a valorar tu tiempo…

Es difícil darse cuenta pero cada uno es libre de decidir en qué invertimos nuestro tiempo: cuándo lo invertimos, en quién lo invertimos y cómo lo hacemos. Aprécialo, aprovéchalo, abrázalo. Haz lo que quieras sin temor a equivocarte, sin miedo a lograr algo que puede hacerte feliz porque si has puesto tu empeño en conseguirlo no tendrás nada de lo que arrepentirte. Disfruta de tu tiempo y de tu existencia porque vida solo hay una.

Deja un comentario