‘The Walking Dead’ y su manera sangrienta de decir adiós

Hace mucho tiempo que los fans de ‘The Walking Dead’ estábamos esperando este día, el día en el que se resolverían nuestras dudas y Lucille decidiría quien debía ser la víctima de Negan. A lo largo de estos meses se ha especulado demasiado, se ha criticado pensando que todo era una bomba de humo y entonces llega AMC y te deja con la boca desencajada y sin saber que decir. [Contiene spoilers].

La serie de despidió con uno de los mejores cliffhanger hechos en la historia de la televisión, es posible que desde aquel “We have to go back” de Jack a Kate en el último episodio de la tercera temporada de ‘Lost’ no hayamos visto nada igual. No solo por la repercusión, sino por el riesgo y las expectativas que se generaron desde ese mismo momento en el que la serie cerró la temporada y aguantó impasible los spoilers hasta el estreno de la siguiente.

Los guionistas de ‘The Walking Dead’ dejaron al grupo de supervivientes sufriendo durante meses, de rodillas y rezando por su vida mientras el nuevo mandamás jugaba al “pinto pinto gorgorito” con su existencia. Una manera de decidir quién vive y quién muere porque si algo ha logrado la ficción de zombies es que queramos saber más sobre ella, desengranando todos los detalles y lo han conseguido gracias a capítulos como éste: “The Day Will Come When You Won’t Be”.

Y entonces llegó la premiere de la séptima temporada,  con el regreso de Rick & cía. se preparaban para lo peor, todos los sabíamos y así ha sido. Si hablamos del capítulo en sí, posiblemente se enmarque como uno de los más brillantes de la serie hasta la fecha, no solo por las despedidas (ya convertidas en algo habitual) sino también por la carga emocional y la manera de narrar el sufrimiento de los personajes más afectados tras las trágicas desapariciones.

Series como ‘Lost’, ‘Juego de tronos’ o ‘The Walking Dead’ han hecho que nos malacostumbremos a estas repentinas salidas de actores, a no buscar favoritos y a despedir a personajes cada dos por tres. Nadie tiene su puesto cubierto, nadie es imprescindible y todos pueden desaparecer de la noche a la mañana, ese es el mensaje que no han mandado durante años y lo recibimos alto y claro.

Tal vez estar tan al día de las noticias de la ficción zombie ha hecho no sorprenderme tanto con esta(s) muerte(s). Cualquiera que viva entre spoilers y actualidad televisiva al día habrían deducido al menos una de las dos víctimas: por un lado Abraham debía haber muerto en sustitución de la joven y cándida Denise, era el personaje que recibía la flecha endemoniada en los cómics, de ahí que los rumores de su desaparición apuntaran en su dirección. Ahora bien, pese a la diferencias con la adaptación televisiva, en esta ocasión AMC ha querido seguir fiel a la historia de Robert Kirkman en la presentación de Negan y ha acabado con uno de los personajes más queridos, Glenn…

Personalmente me sorprende la brutalidad de los asesinatos, la dureza con la que se ha narrado la muerte de estos dos personajes que mueren a causa de los golpes de un bate de béisbol muy particular. Parece que la violencia no tiene límites y muchos comenzamos a estar inmunizados ante tales atrocidades, uno de los males de la televisión y cine del siglo XXI. No obstante, me quedo con el buen cambio de rumbo que puede tener la historia, la fragilidad de Maggie y Rosita, la valentía de Carl y a un Rick que por fin está en un segundo plano y no puede hacer nada (por ahora) para acabar con su enemigo.

Espero que como ha pasado en otras ocasiones, no sea un espejismo. Las últimas temporadas de ‘The Walking Dead’ han sido brillantes pero hemos visto pasar por nuestros ojos historias muy prometedoras (caníbales, el Gobernador, la granja) que se han quedado en un quiero y no puedo. Ojalá no ocurra lo mismo porque los zombies han vuelto más duros y vengativos que nunca y así es como nos gusta.

  • Artículo publicado originariamente en La Vanguardia.
  • Fecha: 28 de octubre de 2016.

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