‘Merlí’ nos devuelve otra vez al instituto

La ficción nacional sigue sorprendiéndonos. Cuando pensábamos que todo se encauzaba alrededor de los dramas familiares que en antaño triunfaron en la pequeña pantalla, nos damos cuenta que la historia televisiva está cambiando. El año pasado tuvimos series para enmarcar en la historia de nuestro país y parece que este año las cosas también van por buen camino gracias a uno de los estrenos más singulares.

La ficción de Albert Espinosa ‘Pulseras Rojas’ se ganó el corazón de Steven Spielberg y consiguió una adaptación en la televisión americana llamada ‘Red Band Society’ (que no triunfó), y ahora de nuevo la televisión catalana apuesta fuerte por la ficción con el estreno en sociedad de ‘Merlí’, estrenada originariamente en TV3 y vista recientemente en las noches de laSexta.

Creada por Héctor Lozano, ‘Merlí’ quiere recordarnos al doctor ‘House’ en sus años mozos aunque en realidad no tengan nada en común. Es un profesor de filosofía muy diferente, le gusta ir a su aire, no acepta la falsedad y cuando quiere algo, lo busca… House era erudito de la medicina con un carácter egoísta y egocéntrico, tenía malas formas y decía la verdad sin tapujos; quizás ahí esté esa similitud que ambos personajes han mostrado en pantalla.

A pocos les ha gustado estudiar filosofía en el instituto y quizás la razón sea no encontrar sentido a aprenderte la historia de Platón o Aristóteles como un papagayo. Necesitábamos algo para motivarnos y Merlí quiere usar sus clases una forma diferente para que sus alumnos no se conviertan en borregos y sean capaces de pensar y razonar sobre las cosas importantes que les rodean. Una moraleja muy interesante y difícil de conseguir hoy en día.

Los problemas con Merlí no dejarán de surgir, en pocos días revoluciona el colegio y la vida de su hijo Bruno que pasará de vivir con su madre a encerrarse con su padre, su abuela y el secreto de su homosexualidad que todavía no ha desvelado. Todo ello plagado (obviamente) con los típicos problemas juveniles o adolescentes repetidos hasta la saciedad pero tratados de una manera más racional y coherente.

La serie tiene tintes similares a ‘Compañeros’, ‘Al salir de Clase’ o ‘Física o Química’, recuperando ese espíritu de las series adolescentes de instituto. Sin embargo se distancia de ellas de una manera perfecta, tratando las cosas desde una perspectiva única, más adulta y mejor interpretada que la mayoría de actores que crearon escuela en esas ficciones juveniles.

Una de las cosas que más atrae de ‘Merlí’ es su reparto. No solo porque Francesc Orella sea EL ACTOR (su actuación es de 10) por el que gira todo lo que ocurre en ese recinto sino porque la juventud catalana nos gana con interpretaciones notables donde no se nota su falta de experiencia. Quitando que el doblaje puede ensombrecer su calidad, la escenografía y la fotografía envuelven una serie que sin duda ha conquistado a más de uno.

  • Artículo publicado originariamente en La Vanguardia.
  • Fecha: 21 de abril de 2016.

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