20 juegos tradicionales que los niños del siglo XXI ni siquiera conocen

Con tanta tecnología, videoconsola de última generación, ordenador con webcam, Smartphone y juego electrónico comienzan a perderse las buenas costumbres y con ellos algunos juegos de toda la vida con los que hemos pasado horas y horas divirtiéndonos.

Por eso quería rescatar algunos de esos juegos tradicionales que disfrutamos los niños de los años 80 y 90 donde no hacía falta tecnología, ni WhatsApp, ni estar conectado a las redes sociales durante 24 horas al día; bastaba un poco de imaginación, un par de canciones y a veces algo de manera para disfrutar de las pequeñas cosas.

20. Balón prisionero

Un rectángulo grande (o dos, depende de donde se juegue) y los miembros de los dos equipos participantes se colocaban en el interior. A los lados había dos tiradores cuyo objetivo final era dar con una pelota a un jugador del equipo contrario para eliminarle. Las reglas se complicaban un poco si tocaba a un contrario dentro del rectángulo, si pasabas al espacio rival y cuando podías empezar a tirar una vez estabas ‘muertos’.

19. Rayuela

Quizás es un juego más enfocado al público femenino, era raro ver a un chico en la rayuela pero tampoco muy descabellado. Mezclaba a partes iguales la actividad física, tu capacidad y puntería. Consistía en trazar en el suelo ocho cuadrados en forma de avión con sus números correspondientes, lanzar algo dentro y donde el jugador no podía introducirse en el cuadro donde había caído (lo que fuera) para después recogerla al regresar al punto de partida.

18. Yo-Yo

Como otros juegos de los años 80-90, el Yo-Yo no era apto para todos los públicos. Estaba formado por un disco con una ranura donde se enrollaba un cordón que debías hacer subir y bajar alternativamente; la teoría parece fácil pero si no cogías algo de práctica, no había manera de hacerlo bien. A partir de ese ‘juguete’ se crearon verdaderas competiciones con movimientos y situaciones increíbles realizadas por un Yo-Yo.

17. Cubo de Rubik

¿Cuántos hemos hecho girar alguna vez el cubo de Rubik en nuestras manos? Muchos. ¿Cuántos lo han terminado con éxito? Muy pocos. Es un rompecabezas tridimensional que inventó Rubik en 1974 y vendió posteriormente a una jugueteara para distribuirlo por todas partes. El resultado es el juego de rompecabezas más vendido del mundo, aquel que nos ha dado más de un quebradero de cabeza porque nunca conseguías acabarlo.

16. El conejo de la Suerte

“El conejo de la suerte / se ha escapado/ a la hora de dormir / Oh sí, ya está aquí / haciendo reverencias / con cara de inocencia / Tú besaras al chico o a la chica / que te guste más” con una letra como esa todos nos apuntábamos a jugar. No importaba que tuvieras que cantar o dar palmas de manera ridícula si el resultado final era dar un beso inocente a aquella chica o chico que te gustaba cuando eras un jovenzuelo, ¿verdad?

15. Las 4 esquinas

Este juego se podía realizar en un cuadrado imaginario o en un lugar donde realmente hubiera 4 esquinas más o menos cerca para desarrollarlo. Se juega de manera parecida a las ‘Sillas’ donde había que correr de una esquina a la otra antes de que el jugador del medio la ocupara. Si te quedabas sin esquina te tocaba ‘pringar’ en el medio y era complicado salir de esa situación si no era un poco hábil y veloz.

14. Peonza

Jugar a la peonza era todo un reto para aquellos que tenían poco desarrollado el sentido de la coordinación. El juego consistía en hacer girar este objeto sobre la punta, lo cual era complicado si no le dabas la velocidad correcta o el ángulo perfecto. De ahí que no todo el mundo tuviera una, hubo de muchas formas y era habitual emplear una moneda de 25 pesetas (aquellas pequeñas con agujerito) para desenrollar fuerte la peonza y hacerla girar. ¿Os acordáis?

13. Comba

Juego común entre el público femenino que los profesores de gimnasio solían incluir en alguna de sus múltiples actividades físicas. Había decenas de canciones para ir pasando dentro de la comba y saltando de diferentes maneras: agachado, de pie, en grupo, en pareja… las posibilidades fueron infinitas y llenaban los recreos del colegio. Esa separación por géneros inicial pasó a un segundo plano puesto que muchos deportistas la emplean porque es una excelente manera de hacer ejercicio.

12. Escondite

Posiblemente uno de los juegos tradicionales más sencillos de nuestra infancia y que como su propio nombre indica consistía en esconderse y que no te pillaran. Lo hacían todos menos uno que debía buscar por todas partes para dar con el resto, pero se podía ganar cuando te acercabas al punto de encuentro y decías la frase “por mí, todos mis compañeros y por mí el primero”.

11. Escondite inglés

Aunque el nombre es parecido, el escondite y el escondite inglés no son el mismo juego. Aquí un jugador se colocaba en una pared mientras decía “1, 2, 3, al escondite inglés sin mover las manos ni los pies”. Al darse la vuelta debías estar completamente quieto o volvías a empezar. El objetivo era llegar hasta él completamente congelados sin que te vieran moverte, el que antes tocaba la pared ganaba.

10. Hula Hoop

La historia del Hula Hoop ha ido de menos a más. Se inicio con los acróbatas chinos para brazos y piernas, después se lanzó como un juguete para el público infantil al ver el potencial que podría tener un aro de plástico para bailar moviendo la cintura (de nuevo, fácil para algunos y complicado para la mayoría); y finalmente lo podemos ver hasta en disciplinas olímpicas de gimnasia rítmica, su evolución ha sido espectacular.

9. Chapas

¿Qué hacer con las ‘tapas’ de las botellas de cristal? En nuestra infancia no hacía falta grandes juegos o mucha tecnología para pasar un rato agradable con los amigos, bastaba coleccionar un buen número de chapas para inventar un juego con ellas. Carreras ciclistas o partidos de futbol fueron los más comunes, donde la clave era pegar una fotografía en el fondo de la misma y personalizarlas a tu gusto.

8. El pañuelo

¿No os acordáis de las buenas tardes jugando al pañuelo? El funcionamiento era muy sencillo: dos equipos enfrentados y colocados uno enfrente del otro, una persona en el centro que sostenía el pañuelo y la diversión estaba asegurada. Cada miembro del grupo tenía asignado un número, si te tocaba tenías que coger el pañuelo y regresar a tu sitio sin que el contrincante que atrapara. Aquí la velocidad y la pericia eran las dos bases para ser el mejor.

7. Zapatilla por detrás

“A la zapatilla por detrás, tris, tras / Ni la ves, ni la verás, tris, tras / Mirar para arriba, que caen judías /Mirar para abajo, que caen garbanzos / A callar, a callar, que el diablo va a pasar”. Una canción que se cantaba formando un circulo en el suelo, si al acabar la canción la zapatilla estaba en tu espalda tenías que perseguir a aquel que la había puesto y dar con él antes de que se sentará otra vez en su sitio.

6. Tazos

Llegarían a España en los años 90 gracias a Matutano que empezó a incluirlos en sus bolsas de productos de manera gratuita. Su forma circular era característica en todo el mundo, se coleccionaban por sus temáticas y muchos hemos jugado con ellos en el recreo del colegio. El juego principal era poner una torre y lanzar un tazo contra ellos, los que se dieran la vuelta te los quedabas y se volvía a tirar por turnos hasta que se acababa el mazo.

5. Goma

Una goma elástica y dos jugadores colocados en cada extremo con las piernas abiertas. Así era el comienzo de este juego enfocado para las niñas al que todos hemos jugado alguna vez. Las distintas canciones marcarían el objetivo del mismo, lo más común era pisar, saltar o enredar la goma entre tus piernas, si lo hacías mal entonces te tocaba ‘sujetar’ la goma como castigo.

4. Gallinita ciega

Seguro que os habéis caído más de un vez al jugar a la gallinita ciega, lo mejor era hacerlo en un terreno liso porque sino las ‘leches’ estaban aseguradas. “Gallinita ciega, ¿qué se te ha perdido? / Una aguja y un dedal / da tres vuelticas y los encontrarás”. El que la ‘ligaba’ tenía que avanzar con los ojos vendados intentando encontrar a los jugadores y adivinar quienes eran solo tocándoles pero sin meter mano (mal pensados), únicamente palpando las manos y la cabeza.

3. Las sillas

Para este juego solo hacía falta contar una silla menos que el número de participantes y estaba abierto a tantos jugadores como quisieran (si tenías sillas suficientes para ello). Sonaba la música y cuando la ‘madre’ paraba la canción tenías que buscar una silla en la que sentarte, eliminando a aquel que no conseguía ninguna. Al iniciar el juego otra vez se quitaba una silla y ganaba aquel que conseguiría sentarse por última vez.

2. La Liebre

Quien la ‘ligaba’ tenía la misión de ir cogiendo y atrapando a los demás mientras están escondidos en alguna parte. Una vez capturados se quedan cerca dándote la mano para seguir buscando a los demás formando una cadena, se puede salvar ‘cortando’ en medio si el que la liga no te  ha visto. La liebre se convirtió en uno de los juegos tradicionales más comunes de los patios de colegio.

1. Canicas

Esas pequeñas bolas de vidrio, cristal, cerámica, metal, acero o cualquier otro material  consiguieron entretener a muchos niños en su infancia. En esencia primaba la puntería en este juego, cuyo objetivo solía ser atacar a un adversario y después introducir la bola en un agujero o ‘guá’ para hacerte con la victoria. Cuantos más compañeros / enemigos tuvieras más duraba y más complicado se hacía vencerles, de ahí que nos gustase tanto.

  • Artículo publicado originariamente en Los Replicantes.
  • Fecha: 14 de abril de 2016.

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