Reflexion - 2019

En 2019 he aprendido…

Un año más es el momento de despedir el año. Casi sin darnos cuenta han pasado otros 12 meses que han compuesto un 2019 cargado de novedades cruciales, de cambios radicales,  noticias interesantes, proyectos apetecibles y 365 días donde aprender que cada día es único y hay que hacer que cuente. Como cada año, los primeros días de 2020 se convierten en el instante ideal para echar la vista atrás, contemplar, analizar y descubrir todo lo que hemos aprendido… ¿comenzamos?

He aprendido… que el trabajo no lo es todo. Necesitamos el sueldo de un trabajo para tener todo lo que necesitamos en nuestra vida… pero, no lo es todo. No podemos empeñarnos en desarrollar un trabajo diario que es capaz de absorbernos después de nuestra jornada laboral, quitarnos el sueño y provocarnos estrés y ansiedad. Tenemos que trabajar aunque no a cualquier precio ni en cualquiera de las condiciones laborales. Elige aquel que pueda compaginarse con tu ritmo de vida, tus expectativas y tus necesidades porque trabajar está bien, pero vivir solo para el trabajo es un error.

He aprendido… que puedes quedar más, si realmente te lo propones. Nuestro ritmo de vida hace que cada uno se centre en sí mismo y sus asuntos, pensando que no podemos sacar tiempo para los demás. Todos hemos experimentado esa horrible sensación de estar agobiados y con falta de tiempo para dedicar a los suyos. Algo que al final lamentamos. Se puede quedar más y disfrutar más de su compañía si realmente te lo propones y sacas unas horas extra para las personas que merecen la pena. El tiempo con tu gente, es un tiempo bien invertido.

He aprendido… que a veces menos, es más. Podemos tener mucho dinero, amigos, seguidores, propiedades, cosas que hacer y tiempo libre… mucho de todo y a la vez mucho de nada. Necesitamos simplificar y observar las cosas que realmente importan. Haz examen de conciencia e identifica qué es mejor para ti, qué quieres y qué necesitas de verdad a tu alrededor. Te darás cuenta que son muy pocas cosas las que te hacen feliz y sabrás desprenderte de aquello que te rodea y no te importa lo más mínimo. El «menos, es más», nunca falla.

He aprendido… que viajar es uno de los grandes placeres de la vida. Viajar es algo capaz de enriquecerte de una manera que jamás había imaginado. Desde hace años he tenido la oportunidad de salir fuera de España e ir diseccionando poco a poco el territorio español. 2019 no ha sido una excepción, he podido ir al extranjero, visitado rincones interesantes de mi provincia y también de mi comunidad autónoma. Algo que te ayuda a abrir la mente, conocer nuevas costumbres, nuevas ideologías, nuevas formas de pensar y nuevas formas de entender la vida.

He aprendido… que los cambios forman parte de la vida. Nos pueden gustar más o menos, pero los cambios son partes de cada existencia. La vida no es una línea recta que recorres sin desviarte; tiene ciclos, etapas y periodos en los que los cambios son habituales y tienes que salirte del trayecto marcado. Habrá momentos difíciles y otros en los que dar la bienvenida a algo nuevo emocionante y perfecto que te hará feliz. Abraza lo bueno, reflexiona sobre lo malo y aprende del camino recorrido hasta ahora.

He aprendido… que hay que saber decir adiós. A lo largo de los años hemos ido despidiéndonos de muchas cosas a nuestro alrededor: nuestra infancia, nuestra juventud, nuestra etapa universitaria, nuestros recuerdos de un mundo mejor… La madurez nos deja un estado donde tendrás que decir adiós de la mejor manera posible, dejando marchar a personas, amigos, parejas, cosas, situaciones, trabajos o familiares que una vez formaron parte de ti. Y es bueno aprender a hacerlo.

He aprendido… que el tiempo pasa volando. Si alguien me dijera dónde me veía ahora mismo hace años, posiblemente no sabría qué contestar. No somos conscientes de lo rápido que pasa el tiempo. Cuando menos te lo esperas, estás con personas que viven su vida de una manera muy diferente a la tuya, se enfrentan a grandes retos y luchan por ellos. Aprovechar el tiempo es algo que debemos hacer para que un día no echemos la vista atrás y nos arrepintamos de algo que no hicimos, no probamos o no intentamos.

He aprendido… que los sueños hay que buscarlos, trabajarlos y lucharlos. Es cierto que en algún momento los sueños pueden cumplirse llegando a hacer realidad algo que anhelas desde hace tiempo. Pero no es tan fácil como parece, porque los sueños no llaman a tu casa cuando menos te lo esperas. Lo sueños hay que trabajarlos todos los días, hay que buscarlos para saber qué es lo que realmente quieres y hay que lucharlos contra viento y marea. Y aún así, merecen la pena.

Un comentario

  • Jorge enero 2, 2020 Reply

    Grandes palabras para despedir otro año que se va y con las que estoy totalmente de acuerdo.
    En especial hay que dedicar tiempo a lo que realmente nos satisface y nos hace felices, pero también a saber dejar atrás aquellas cosas que ya no te aportan nada, aunque en su momento aprendieras de ellas.

    Una de las cosas esenciales en esta vida es identificar lo que verdaderamente te gusta e ir a por ello. El lema «menos es más» está genial aplicado.

    Decimos adiós al 2019 y nos enfrentamos al 2020 sin que las manecillas del reloj se detengan un instante. Esperemos que estos próximos 365 días nos traigan buenas nuevas.
    Y, un año más, magnífica reflexión. Enhorabuena por el artículo.

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